De ángeles y mortales

No lo elegí, no me gusta, no tengo opción, quería quedarme allá, no involucrarme, pero este es mi castigo.
Tenías que ser Tú, de eso se trata. Me conoces, te gusta saber que es mi obligación estar contigo, a tu lado.
Te veo dormir y despertar con molestia, entras al baño, me quedo fuera pero escucho el sonido de la regadera, el agua se desliza por tu cuerpo, sabes que lo imagino y te gusta.
Me han dicho que también debo entrar, no creo que necesites cuidado en un lugar tan pequeño, no eres tonto o eso quiero pensar.
Sé lo que sigue, conozco el ritual, lo observaba antes y me anonadada la parsimonia con la que vas haciéndote de tu vestuario, el cuidado con el que peinas tus cabellos. Y ahora que estoy aquí me niego a presenciarlo, así que voy directo a la ventana y me planto ahí, impávida, apenas escuchando tu voz cuando intenta cantar lo que escuchas.
Hay que ir a trabajar y allá vamos, siempre a tu lado, asegurándome que todo este bien, el cinturón bien abrochado, los frenos funcionando, hago todo para que no te distraigas pensando en ella, no es que me moleste, es que puede resultarte mortal, ambos lo sabemos.
Hablas con mucha gente, trabajas mucho, quisiera decírtelo pero no puedo meterme en tus decisiones. Necesitas dedicarte mas tiempo – pienso, solo lo pienso.
Regresamos a casa, es tarde, como siempre.
Te recuestas en tu cama, aun vestido, cierras los ojos sin dormir. ¡Eres tan hermoso! No puedo evitar acercarme y rozar tus labios con mis dedos, lo sientes, sabes que soy yo. No haces nada, quieres provocarme, sigo observándote, te doy un beso en la frente y me alejo, te levantas y me dices que te sientes solo, sabes que eso es suficiente para que me acerque nuevamente y te abrace, siento tu cuerpo estremecerse, me abrazas también, tanteas mi cara, quieres encontrar mis labios, no te lo permito, me alejo, sabes que no puedo hacerlo. Me dices que no puedes más, que necesitas que esto sea real.
Claro que quiero, lo he deseado desde la primera vez que te vi, por eso no podía dejar de observarte y de imaginar este momento pero es tan difícil, por eso estoy aquí, debo demostrar que puedo vencer mis tentaciones.
Me dices que lo haga que vale la pena, sentiste mi mirada desde la primera vez y lo deseas tanto como yo.
Conozco el castigo, me lo han dicho.
Me acerco nuevamente y te beso, me abrazas, no puedes verme pero me sientes, no tengo olor pero sabes que estoy ahí. Te digo que cierres los ojos e imagines que soy visible, Sé lo que sigue, te he visto hacerlo con mujeres de verdad, cierro los ojos y me dejo llevar, me haces sentir viva, siento que me falta el aire, te lo susurro al oído y por primera vez escuchas mi voz. Tus manos se acostumbran a mi, me recorren, me reconoces, nuestros labios parecen hechos de la misma piel, acaricio tu espalda, te despojo de tu ropa, apagas la luz y casi puedes ver mi cuerpo.
Ahora somos uno, tu piel en mi piel, me haces humana.
Ya no hay perdón, mi castigo es la mortalidad, el tuyo es que me quedaré contigo.

0 Comments:
Publicar un comentario
Vaigamos directo al punto:
Crear un vínculo
<< Home